La historiadora del Arte Yayoi Kawamura, la Asociación de Solidaridad con el Pueblo Saharaui y la Cofradía de San Pedro Apóstol de Cudillero reciben las distinciones en una ceremonia protagonizada por los niños africanos que disfrutan en Asturias de sus primeras "vacaciones en paz”
Cudillero ha vuelto hoy a
abrir los ojos, los brazos y el corazón a los valores más esenciales del ser
humano en la entrega de los premios “Amuravela de Oro”, en su 47º edición.
La historiadora del Arte Yayoi Kawamura (japonesa afincada en Asturias), la Asociación Asturiana de
Solidaridad con el Pueblo Saharaui y la Cofradía de Jesús Nazareno y San Pedro Apóstol de Cudillero recibieron las distinciones que cada año,
desde 1980, concede la Asociación Amigos de Cudillero. “Ya hemos entregado 92 amuravelas de oro”, destacó en su discurso Juan Luis Álvarez del Busto, incombustible presidente de Amigos de Cudillero,
quien aprovechó para expresar su “agradecimiento a todos aquellos que trabajan en favor de Cudillero y
Asturias”. El acto tuvo como escenario el hotel Palacio de La
Magdalena, en Soto del Barco, donde se congregaron más de 200 personas.
Un pueblo sojuzgado
La nota más singular la puso la presencia de varios niños y niñas
saharauis que pasan en Asturias unas “vacaciones en paz” (en algunos casos, las
primeras de sus cortas vidas) gracias
al impagable trabajo que desde 1995 desarrolla la Asociación Asturiana de
Solidaridad con el Pueblo Saharaui. Su presidente, Alberto Suárez
Montiel, se mostró emocionado al abogar por unas nuevas generaciones de gentes
de este castigado pueblo “a las que no queremos refugiadas, sino libres”.
El papel de la entidad
galardonada fue glosado por Paz Andrés Sáenz de Santa María, catedrática de Derecho Internacional
Público en la Universidad de Oviedo y, actualmente, presidenta de la Sección
Tercera del Consejo de Estado. La académica asturiana hizo hincapié en que nunca se ha
cumplido el compromiso de que el pueblo saharahui pudiera pronunciarse,
mediante un referéndum, sobre su estatus (incluso sobre una eventual
independencia). Asimismo, subrayó que “reconforta mucho la
generosidad y la entrega desinteresada de las personas que trabajan por esta
justa causa, incluso a costa de renunciar a su descanso y su vida personal”.
Una nueva imagen en la procesión de San
Pablo de 2027
Por parte de la Cofradía de Jesús
Nazareno y San Pedro Apóstol de Cudillero, recibió la insignia y el diploma otra figura
inagotable aunque aún joven, Manuel Alfredo Fernández Albuerne, hermano mayor de la institución
desde su fundación, en 1990. En
su discurso, tuvo un recuerdo para dos sacerdotes claves en el impulso inicial
de la entidad: el por más de 50 años párroco de Cudillero, José Pérez Barcia; y el
carmelita Antonio Mingo.
En su glosa de la Cofradía, Luis José Fernández
Candanedo, párroco de Pola de Laviana con raíces pixuetas, indicó que la organización distinguida “representa la paciencia, el
trabajo, el compromiso, la constancia y la fidelidad”, y sembró la curiosidad entre el público al
anunciar una “innovación” relevante para el 30 de junio de 2027, cuando en la procesión de San Pablo
se recuperará “una imagen que hace mucho años que el pueblo no ve”.
El besugo crudo de Yayoi Kawamura
La tercera galardonada, la profesora
universitaria de Historia del Arte e investigadora Yayoi Kawamura, impregnó su
sencillo, sutil y divertido discurso con el saber estar y la profunda sabiduría
que viene emanando desde su llegada a Asturias, hace 48 años. El jurado quiso
distinguir “su larga trayectoria investigadora en torno al patrimonio
histórico asturiano y pixueto, así como su papel como embajadora de Asturias en
Japón".
Kawamura relató su primera visita a
Cudillero, en diciembre de 1977; su degustación (con otros amigos japoneses)
de un “delicioso” besugo crudo; y su investigaciones de una imagen de
la Virgen del Rosario llegada de Filipinas, cruzando dos océanos y con un
naufragio de por medio, que en la actualidad es venerada en una ermita de
la localidad de Lamuño, donde también reposan los restos del indiano asturiano
que adquirió la talla. “Gracias a la mirada experta de la profesora
Kawamura, nuestro patrimonio se ha enriquecido”, aseveró su glosadora, Otilia
Requejo, arqueóloga y delegada de Bienes Culturales de la Diócesis de Asturias.
Una manera de decir "gracias"
Condujo el acto con fluidez la periodista
radiofónica Patricia Rodríguez. La presencia institucional estuvo encabezada
por la consejera de Educación, Eva Ledo, y los alcaldes de Oviedo, Alfredo
Canteli; de Avilés, Mariví Montereserín; de Cudillero, Carlos Valle; y de Soto
del Barco, José Manuel Lozano. Por parte del Principado también acudió la
directora de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo, Beatriz Coto.
La Junta General del Principado estuvo representada por su
vicepresidenta, Celia Fernández. Por parte de LA NUEVA ESPAÑA, asistieron el
ex director general José Manuel Vaquero y el subdirector Evelio González
Palacio, a su vez miembro del jurado.
Cerró el acto el alcalde de Cudillero,
quien elogió a los galardonados, resaltó la labor de Amigos de Cudillero y
destacó que la concesión y entrega de las Amuravelas constituyen “una
manera que tiene la gente de Cudillero de detenerse, mirar a quién tienen al
lago y decirles: ‘Gracias’”.
Pablo Álvarez, La Nueva España

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