El
director del Ridea, Ramón Rodríguez, pone el broche de oro a la Fiesta
Literaria de la mar con un bello repaso al "embrujo" de Cudillero
La
primera vez que el director del Real Instituto de Estudios Asturianos
(Ridea), Ramón Rodríguez (San Cucao de
Llanera, 1950), vio el mar fue de niño, en Gijón, pero tanto o
más le impactó su primera visita a Cudillero, siendo un adolescente. "Descubrí uno de los rincones más bellos de Asturias y
quizás de España", subrayó este domingo durante la
lectura del cuadragésimo tercer cuaderno literario "Escritores de
Cudillero". Su bella oda al concejo cudillerense sirvió para poner el
broche de oro a la Fiesta Literaria de
la Mar que se
despide tras cincuenta y dos años de existencia.
Fue el
subdirector del Ridea y cronista de Infiesto, Andrés Martínez Vega, el encargado de
glosar a Ramón Rodríguez, al que
definió como hombre de "gran humanidad, talla intelectual de hombre culto,
sencillez, trato cercano, agudo sentido del humor y siempre dispuesto a prestar
ayuda". No solo repasó su brillante trayectoria
profesional al frente de la biblioteca de la Universidad de Oviedo, sino que
subrayó su faceta como "investigador incansable que conoce al detalle
todos los rincones de esta bendita región". Aprovechó también para
reivindicar sus méritos para ocupar el
puesto de cronista oficial de Asturias "que tanto se echa en falta".
Tras la introducción de su
amigo y compañero de fatigas en el Ridea, Rodríguez comenzó su viaje por el
"embrujo" de Cudillero, rememorando sus primeras visitas cuando aún
no era frecuente encontrar turistas y el ambiente era distinto. "El puerto no era lo que es hoy, pero sigue siendo
el símbolo de la villa", señaló al tiempo que reivindicó
las espectaculares vistas que el concejo regala al Cantábrico. "Pocos
lugares hay como Cudillero para asomarse al mar", apuntó
Su viaje literario siguió
tierra adentro, hacia San Martín de Luiña. Hizo un alto también en la iglesia
de Santa María de Piñera, que esconde la emblemática imagen del Cristo de
Piñera, antes de relatar la "bellísima panorámica de la costa
asturiana" que ofrece Santa Ana de Montarés. Su periplo concluyó en el
Palacio Selgas, "uno de los lugares más atractivos del concejo". Si
bien son muchas sus virtudes, destacó la experiencia personal que vivió a
finales de los ochenta del pasado siglo cuando participó en la catalogación de
los libros de la biblioteca palaciega.
"Recuerdo
con placer aquellas jornadas de trabajo bajo la supervisión de la Inmaculada
Concepción", dijo en
relación al famoso cuadro del Greco. Destacó la oportunidad de descubrir en el
fondo joyas bibliográficas "excepcionales", además de disfrutar de
los encantos de Cudillero durante sus estancias en la villa.
Se despidió Ramón
Rodríguez reivindicando la figura de Juan Luis Álvarez del Busto, por su labor
como "gran valedor de su concejo".
Dijo comprender la decisión de poner fin a la fiesta literaria, pero quiso
agradecer su enorme labor. En los mismos términos se expresó la vicepresidenta
de la Junta General, Celia Fernández,
encargada de clausurar el evento. "Te
puedes ir con la cabeza alta, has hecho un trabajo inmenso".
En su
discurso, Del Busto recordó los inicios de la Fiesta Literaria de la Mar, allá por
1974 e impulsada entonces por el Teleclub Villa Pixueta. Desde entonces, dijo,
han pasado cuarenta y cuatro textos escritos por otros tantos patrones
"que han navegado por el océano de las letras en esa humilde embarcación
llamada Cudillero". Y concluyó: "Llega
el momento de decir adiós. Una retirada a tiempo es una victoria". Aunque
será una retirada "parcial", pues Amigos de Cudillero sigue
trabajando con infinidad de iniciativas y un único objetivo, remar a favor de
Cudillero y Asturias.
Soto del Barco18 OCT 2026 18:21










